Ajo, remedio natural para bajar los niveles de colesterol total y LDL

ajos allium sativa

El ajo se ha usado como una especia, alimento y remedio natural medicinal desde hace más de 5,000 años, y es una de las primeras hierbas documentadas utilizadas para el mantenimiento de la salud y el tratamiento de enfermedades. Una de sus propiedades más valoradas en la actualidad es su capacidad para reducir los niveles de colesterol total y colesterol LDL.

Esta propiedad del ajo para reducir la hipercolesterolemia se puede considerar científicamente validada, como vamos a ver en las conclusiones de un metaanálisis realizado por investigadores australianos en 2013. La hipercolesterolemia se asocia con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca.

Papel del ajo en la salud historicamente

El ajo (Allium sativum) es originario de Asia Central y el noreste de Irán, y ha sido durante mucho tiempo un condimento común en todo el mundo, con una historia de varios miles de años de consumo y uso humano.

En algunos de los textos más antiguos sobre medicina, por ejemplo, el papiro de Ebers egipcio, que data del año 1500 a.C., y los libros sagrados de la India, “los Vedas” (1200–200 aC), se recomendó el ajo para muchas aplicaciones medicinales, incluidos los trastornos circulatorios.

En la antigua Grecia, el ajo se usaba como un diurético, según lo registrado por Hipócrates, el padre de la medicina moderna.

Además de sus beneficios cardiovasculares, el ajo se ha usado tradicionalmente para fortalecer el sistema inmunológico y la salud gastrointestinal.

Hoy en día, el ajo es probablemente la planta medicinal más ampliamente investigada. China produce alrededor del 80% de la oferta mundial de ajo.

Ajo, remedio natural para bajar los niveles de colesterol total y LDL

Como hemos visto, el ajo se ha utilizado tradicionalmente para tratar los problemas cardiovasculares. Los estudios científicos realizados durante las últimas décadas han confirmado el papel del consumo de ajo en la salud cardiovascular por múltiples vías: reducción del factor de riesgo (hipertensión y colesterol total) y los marcadores sustitutos de la aterosclerosis.

Por ejemplo, el valor del ajo como remedio natural para bajar los niveles de colesterol total y LDL ha sido corroborado en el metaanálisis: Efecto del ajo en los lípidos séricos: un meta-análisis actualizado (Effect of garlic on serum lipids: an updated meta-analysis), de 2013.

Este metanálisis, el más completo hasta entonces, incluyó 39 ensayos que estudiaban el efecto de las preparaciones de ajo sobre el colesterol total, el colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL), el colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL) y los triglicéridos.

Los hallazgos sugieren que el ajo es eficaz para reducir el colesterol sérico total en 17 ± 6 mg/dL y el colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL) en 9 ± 6 mg/dL en individuos con niveles elevados de colesterol total (> 200 mg / dL), siempre que el ajo sea utilizado durante más de 2 meses.

Una reducción del 8% en el colesterol sérico total es de relevancia clínica y se asocia con una reducción del 38% en el riesgo de eventos coronarios a los 50 años de edad. Los niveles de colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL) mejoraron solo un poco, y los triglicéridos no se vieron influenciados significativamente.

Las preparaciones de ajo fueron altamente tolerables en todos los ensayos y se asociaron con efectos secundarios mínimos. Pueden considerarse como una opción alternativa con un perfil de seguridad más alto que los medicamentos convencionales para reducir el colesterol en pacientes con colesterol ligeramente elevado.

Uso del ajo

De acuerdo a los efectos medicinales buscados, varía la forma en que deben ser ingeridos, ya que el ajo posee diferentes propiedades crudo o cocido. Cuando el ajo crudo es cortado o machacado, se produce la combinación de la aliina con la alinasa, lo que produce una sustancia denominada alicina. Ésta tiene varios efectos benéficos, en cambio si el ajo es cocinado, este compuesto se destruye.

En el proceso de cocción se liberan compuestos diferentes, como la adenosina y el ajoeno, que poseen cualidades anticoagulantes y, se supone, reducen el nivel de colesterol.

Por tanto, lo mejor, sin duda, es combinar el consumo de ajo crudo con su utilización en la cocina como siempre se ha hecho. En caso de escoger algún preparado o suplemento de ajo, es conveniente consultar sus propiedades con la persona que vende el producto o con el médico de confianza.

Toxicidad del ajo

Según se indica en el artículo de la wikipedia sobre el ajo:

La toxicidad del ajo es muy escasa. El uso del ajo en dosis elevadas, especialmente crudo o en extractos, está desaconsejado en casos de hemorragia, ya sea de causa traumática (heridas, accidentes, etc.) o menstrual (reglas abundantes). Así pues, debido a su acción anticoagulante, dosis altas de ajo pueden prolongar las hemorragias y dificultar los procesos de coagulación.

Asimismo, su ingestión continuada y abusiva (habitualmente más de tres o cuatro grandes al día) puede provocar una cierta irritación en el estómago y así originar dolores abdominales, náuseas, vómitos, diarreas, etc. Puede también generar estos mismos efectos en personas que ingieren ajo teniendo el estómago vacío.

No es aconsejable la ingestión durante la lactancia, ya que los sulfóxidos pueden acceder a la leche materna y conferirle un sabor desagradable, pero no se conoce en detalle cómo afecta su ingesta en niños.

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