Granos enteros, frutas y verduras protegen contra el cáncer

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El papel de una alimentación saludable en la prevención de las enfermedades crónicas está actualmente ya fuera de toda duda. Sin embargo, las investigaciones para afinar en el papel de los alimentos concretos o grupos de alimentos sobre estas distintas afecciones continúan en crecimiento.

Como indicábamos en nuestro artículo sobre la estructura de una dieta saludable, los granos enteros, frutas y verduras forman la base de las pirámides alimenticias que las instituciones de la mayor parte de las países recomiendan como guía para una alimentación sana.

Una importante revisión reciente que analizó los resultados de todos los estudios ralizados hasta la fecha sobre las relaciones entre la adherencia a la dieta meditarránea y el padecimiento de diferentes tipos de cáncer, concluyó que los granos enteros, frutas y verduras eran los grupos de alimentos con mayores efectos protectores ante esta enfermedad.

Este estudio, Adherencia a la dieta mediterránea y riesgo de cáncer: una revisión sistemática actualizada y un metanálisis, realizado por investigadores europeos en 2017, incluyó los resultados de 83 estudios, con más de 2 millones de pacientes.

El metaanálisis es una metodología para la revisión sistemática y cuantitativa de lainvestigación, ampliamente consolidada y aplicada en las Ciencias de la Salud. Ofrece las técnicas necesarias para acumular rigurosa y eficientemente los resultados cuantitativos de los estudios empíricos sobre un mismo problema de salud, permitiendo a los profesionales de la salud la adopción de decisiones bien informadas en sus respectivas áreas de trabajo.

Las revisiones sistemáticas y los metaanálisis se han consolidado como una herramienta fundamental para la práctica clínica basada en la evidencia.

El cáncer y la alimentación

Según los autores del estudio, más del 90% de las enfermedades tumorales son debidas a las condiciones ambientales o a estilos de vida poco saludables. A pesar de la importancia que se suele otorgar hoy en día a la predisposición genética, se estima que tan sólo es determinante en el 5%-10% de los casos.

Un estilo de vida poco saludable puede caracterizarse principalmente por una dieta desequilibrada, falta de ejercicio y consumo de alcohol y tabaco.

El Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer estima que se podrían evitar de 3 a 4 millones de casos de cáncer en todo el mundo al adoptar un estilo de vida más saludable. Se ha sugerido que aproximadamente el 30% de los cánceres se pueden prevenir con una dieta saludable.

La dieta mediterránea

Se conoce como dieta mediterránea al modo de alimentarse basado en una idealización de algunos patrones dietéticos de los países mediterráneos, especialmente: España, Portugal, Italia, Francia, Grecia, Marruecos, Chipre y Croacia.

Las primeras referencias científicas a una dieta mediterránea son del año 1948, cuando el epidemiólogo Leland G. Allbaugh estudió el modo de vida de los habitantes de la isla de Creta y, entre otros aspectos, comparó su alimentación con la de Grecia y EE. UU.

Por su parte, el fisiólogo norteamericano Ancel Keys, que encabezó un estudio sobre las enfermedades coronarias, el colesterol de la sangre y el estilo de vida de siete países (Italia, Yugoslavia, Grecia, Países Bajos, Finlandia, EE. UU. y Japón) tras la Segunda Guerra Mundial, contribuyó a su difusión.

Keys y sus colaboradores apreciaron que la incidencia de las enfermedades coronarias era menor en las zonas rurales del sur de Europa y en Japón. Sospecharon que había un factor protector en el estilo de vida, que etiquetaron como «manera mediterránea».

Describieron este estilo de vida como «muy activo físicamente (por la escasa mecanización del medio rural), frugal, y con una ingestión predominante de productos vegetales y reducida en productos de origen animal». La posterior difusión de sus resultados asimiló el concepto de «estilo mediterráneo» con el de «dieta mediterránea».

Se podria decir que la dieta mediterránea se caracteriza por:

  • Alto consumo de alimentos de origen vegetal, especialmente productos de granos integrales, verduras, frutas, nueces y legumbres con una ingesta regular de pescado y mariscos.
  • Los huevos, la carne roja y procesada, así como los productos lácteos con alto contenido de grasa se consumen en cantidades bajas.
  • La grasa se proporciona predominantemente en forma de aceite de oliva.
  • Consumo moderado de alcohol, preferiblemente vino tinto tomado con las comidas.

En conjunto, esto da como resultado un patrón dietético con un bajo contenido de ácidos grasos saturados (7 a 8% del consumo diario total de energía) y un porcentaje total de grasa de 30 a 40% por día.

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Hay que tener en cuenta que este patrón diétetico, sobre todo en las últimas décadas, es más un modelo que una realidad. Gran parte de la población de los países mediterráneos ha ido abandonando la alimentación tradicional en favor de una alimentación más moderna, publicitada y de influencia anglosajona.

Granos enteros, frutas y verduras protegen contra el cáncer

El objetivo de la revisión de la que nos hacemos eco fue obtener información adicional sobre los efectos de la adherencia a la Dieta Mediterránea sobre el riesgo de mortalidad por cáncer en general, el riesgo de diferentes tipos de cáncer y la mortalidad por cáncer y el riesgo de recurrencia en sobrevivientes de cáncer.

El puntaje de adherencia más alto para una dieta mediterránea se asoció inversamente con un menor riesgo de mortalidad por:

  • cáncer
  • cáncer colorrectal
  • cáncer de mama
  • cáncer gástrico
  • cáncer de hígado
  • cáncer de cabeza y cuello
  • cáncer de próstata

 

Los análisis agrupados de los componentes individuales de la dieta mediterránea revelaron que los efectos protectores parecen ser más atribuibles a las frutas, verduras y granos enteros.

Un nuevo aporte que confirma la importancia de que granos enteros (cereales integrales y legumbres), verduras y frutas formen el grueso de nuestra alimentación.