Interés del pescado blanco en la alimentación

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El consumo de pescado es muy variable dependiendo de cada país, de la cultura gastronómica del mismo o, incluso, de las corrientes culinarias en las diferentes regiones de un mismo país.

España es, junto a Portugal, el país de Europa con un mayor consumo de pescado y marisco aunque la tendencia es descendente.

En la actualidad existe consenso a nivel científico a la hora de valorar los efectos favorables del consumo regular de pescado dentro de una dieta equilibrada.

Dentro del pescado se establece una división entre pescados blancos, semigrasos y azules. Hoy nos vamos a centrar en el interés del pescado blanco en la alimentación.

La clasificación del pescado de acuerdo a su contenido en grasa se realiza de la siguiente manera:

  • Pescado blanco: Menos del 2% de grasa
  • Pescado semigraso: entre 2%-6% de grasa
  • Pescado azul: Más del 6% de grasa

Como vemos el pescado blanco es de menor contenido en grasa. Entre los pescados blancos podemos encontrar el bacalao, bacaladilla, lenguado, gallo o la merluza. Aquí está la lista completa de los pescados blancos.

Interés del pescado blanco en la alimentación

Su bajo contenido graso es lo que caracteriza al pescado blanco y lo que define principalmente su interés en la alimentación.

Esto es así porque uno de los nutrientes más valorados del pescado, y sobre el que se ha puesto mayor interés en las últimas décadas, es precisamente la grasa.

Los peces son los animales con mayor contenido en grasas insaturadas, especialmente las grasas omega-3, que se han asociado a multitud de efectos beneficiosos para la salud.

Sin embargo, el pescado con mayor contenido en estas grasas es, logicamente, el pescado azul, que es el más graso de entre todos los pescados. Por tanto, el pescado blanco no es la mejor opción a la hora de proporcionar los beneficios aportados por las citadas grasas omega 3.

Los expertos en nutrición suelen recomendar el consumo de entre 5 y 6 raciones semanales de pescado, de los que 2 han de ser, al menos, de pescados azules pequeños (sardinas, caballas, etc.), para incorporar estas grasas esenciales. Tengo que indicar, que a pesar de poseer un título como Experto en Nutrición, 5 o 6 raciones semanales no dejan de parecerme excesivas o, cuando menos, no necesarias.

Entonces, si el pescado blanco no es una buena fuente de grasas omega 3, el principal nutriente por el que se valora hoy en día el pescado, ¿qué interés puede tener dentro de la alimentación?

Pues tiene el interés obvio: el de ser un gran alimento. El pescado, más allá de su contenido graso, y tal y como veíamos en detalle al hablar de la composición del pescado blanco, es alimento que proporciona proteínas de muy buena calidad, elevado contenido en vitaminas A y D (y presencia reseñable de otras) así como minerales como el potasio, calcio, fósforo, hierro y yodo.

El pescado blanco es un alimento muy completo, en suma, que conviene preparar, como siempre insistimos, de formas suaves, evitando, pricipalmente, las temperaturas muy elevadas.

Su bajo contenido en grasas lo hace, además, muy recomendable para las personas que estén por encima de su peso óptimo y estén siguiendo dietas hipocalóricas.

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