La granada, remedio natural para patologias cardiovasculares

granada

El granado, pese a ser un árbol frutal cultivado desde la antigüedad en la cuenca mediterránea, es originaria del Himalaya. La granada es una fruta con multitud de propiedades terapeúticas, nos centraremos hoy en una de las más relevantes, su potencial como remedio natural de las patologías cardiovasculares.

Ya desde hace siglos se consideraba la granada como un tónico de la sangre y los numerosos estudios científicos de los últimos años dedicados a investigar las propiedades en el campo de la salud han venido a confirmar este papel. Os presento hoy, algunas de las conclusiones indicadas por Mª Concepción Navarro Moll, del Departamento de Farmacología, de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada, en su presentación Potencial terapéutico de la granada (Punica granatum) durante el  7º Congreso de Fitoterapia de la SEFIT celebrado en 2013 en Alicante.

La granada, remedio natural para patologias cardiovasculares

Investigaciones farmacológicas protagonizadas por la granada (más en concreto, por extractos procedente del zumo de granada) han destacado, acompañadas en algunos casos por los correspondientes ensayos clínicos, su posible papel sobre distintos factores de riesgo cardiovascular como el estrés oxidativo, obesidad, hipertensión y aterosclerosis, etc. Por otra parte, los datos de que se dispone indican que el uso de la granada como remedio cardiovascular goza de un amplio margen de seguridad.

Recientemente, se ha demostrado en humanos la actividad antiaterosclerótica del zumo de granada que reduce el estrés oxidativo y la oxidación de las LDL (colesterol) sin modificar el perfil lipídico plasmático. Tambien reduce la presión sistólica en pacientes hipertensos.

Como vemos, la granada presenta una actividad beneficiosa a nivel cardiovascular sobre varios niveles simultáneamente.

Para completar, en relación con su composición química, en la granada predominan los compuestos polifenólicos, destacando los taninos elágicos (punicalina y punicalagina), ácido elágico, flavonoides y antocianos, aunque la proporción de estos componentes depende de multiples factores (variedad, lugar y época de recolección, etc).

Fuentes complementaria:

Fitoterapia. Vademecum de prescripción. 4ªedición. Editores: Bernat Vanaclocha y Salvador Cañigueral. Publicado por Elsevier Masson.

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