Los cuatro acuerdos, un libro de sabiduria tolteca

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Llegamos a la última semana de este 2017. Espero que haya sido un año fantástico para todos y todas dentro de este contexto social tan complejo y, por momentos, descorazonador que sufrimos, contruimos y vivimos. Es nuestra responsabilidad conjuta construir una sociedad basada en la fraternidad.

Y eso se debe acometer mediante la acción (externa) pero como resultado de un conocimiento interior que nos permita actuar desde unas lógicas diferentes a las que han construído el mundo que ahora tenemos.

Es desde esta perspectiva donde cobra interés el librito que os recomiendo hoy. Se trata de Los cuatro acuerdos, un libro de sabiduria tolteca, escrito por el chamán el Dr Miguel Ruiz.

Como reza la introducción del libro: “Hace miles de años los toltecas eran conocidos en todo el sur de México como «mujeres y hombres de conocimiento». La conquista europea, unida a un agresivo abuso del poder personal por parte de algunos aprendices, hizo que los naguales se vieran forzados a esconder su sabiduría ancestral y a mantener su existencia en la oscuridad. Por fortuna, el conocimiento esotérico tolteca fue conservado y transmitido de una generación a otra por distintos linajes de naguales. Ahora, el doctor Miguel Ruiz, un nagual del linaje de los Guerreros del Águila, comparte con nosotros las profundas enseñanzas de los toltecas.

El conocimiento tolteca surge de la misma unidad esencial de la verdad de la que parten todas las

tradiciones esotéricas sagradas del mundo. Aunque no es una religión, respeta a todos los maestros

espirituales que han enseñado en la Tierra, y, si bien abarca el espíritu, resulta más preciso describirlo como una manera de vivir que se distingue por su fácil acceso a la felicidad y el amor.

La vida es sueño

De acuerdo a la sabiduría tolteca soñar es la función principal de la mente, y la mente sueña tanto cuando el cerebro está despierto como cuando está dormido. Todo lo que ves y escuchas no es más que un sueño.

Antes de que naciésemos, aquellos que nos precedieron crearon un enorme sueño externo que llamaremos el sueño de la sociedad o el sueño del planeta. El sueño del planeta es el sueño colectivo hecho de miles de millones de sueños más pequeños.

El sueño del planeta incluye todas las reglas de la sociedad, sus creencias, sus leyes, sus religiones, sus diferentes culturas y maneras de ser, sus gobiernos, sus escuelas, sus acontecimientos sociales y sus celebraciones. Nacemos con la capacidad de aprender a soñar, y los seres humanos que nos preceden nos enseñan a soñar de la forma en que lo hace la sociedad.

Utilizando nuestra atención aprendimos una realidad completa, un sueño completo. Aprendimos cómo comportarnos en sociedad. Tú no escogiste tu lengua, ni tu religión ni tus valores morales: ya estaban ahí antes de que nacieras. Nunca tuvimos la oportunidad de elegir qué creer y qué no creer. Nunca escogimos ni el más insignificante de estos acuerdos.

Los acuerdos que gobiernan nuestra vida

A este proceso de aprendizaje que comienza con nuestro nacimiento lo llama Ruiz “la domesticación de los seres humanos” y en el proceso de domesticación, perdimos todas nuestras tendencias naturales. Esta domesticación es tan poderosa que, en un determinado momento de nuestra vida, ya no necesitamos que nadie nos domestique. Nos convertimos en animales autodomesticados. Interiorizamos este sistema de creencias aprendido y lo convertimos en un juez implacable que evalua todos nuestros actos y comportamientos de acuerdo a esas creencias.

Los seres humanos, finalmente, nos resistimos a la vida. Estar vivos es nuestro mayor miedo. No es la muerte; nuestro mayor miedo es arriesgarnos a vivir: correr el riesgo de estar vivos y de expresar lo que realmente somos. Hemos aprendido a vivir intentando satisfacer las exigencias de otras personas. Hemos aprendido a vivir según los puntos de vista de los demás por miedo a no ser aceptados y de no ser lo suficientemente buenos para otras personas.

Has establecido millares de acuerdos contigo mismo, con otras personas, con el sueño que es tu vida, con Dios, con la sociedad, con tus padres, con tu pareja, con tus hijos; pero los acuerdos más importantes son los que has hecho contigo mismo. En esos acuerdos te has dicho quién eres, qué sientes, qué crees y cómo debes comportarte. El resultado es lo que llamas tu personalidad.

Si somos capaces de reconocer que nuestra vida está gobernada por nuestros acuerdos y el sueño de nuestra vida no nos gusta, necesitamos cambiar los acuerdos. Cuando finalmente estemos dispuestos a cambiarlos, habrá cuatro acuerdos muy poderosos que nos ayudarán a romper aquellos otros que surgen del miedo y agotan nuestra energía.

Los cuatro acuerdos

Necesitas una gran voluntad para adoptar los Cuatro Acuerdos. Pero si eres capaz de empezar a vivir con ellos, tu vida se transformará de una manera asombrosa.

Estos cuatro acuerdos son:

  • Se impecable con tus palabras
  • No te tomes nada personalmente
  • No hagas suposiciones
  • Haz siempre tu máximo esfuerzo

Aquí está el libro para profundizar en ellos: Los cuatro acuerdos.

«No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo exiges. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La única razón por la que eres feliz es porque tú decides ser feliz. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento».

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