Plantas adaptógenas, remedio natural contra el estres

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El estrés excesivo es una de las causas subyacentes a multitud de problemas de salud en las sociedades contemporáneas, principalmente, pero no solo, en ámbitos úrbanos. Vemos hoy uno de los mejores remedios naturales a nuestra disposición para que nuestro organismo haga frente al estrés: las plantas adaptógenas.

Se puede considerar como estrés a cualquier estímulo o cambio que se produce en nuestro entorno o nuestro interior que provoca una alteración en la armonía o equilibrio internos. Las causas que lo originan pueden ser, por tanto múltiples.

Por definición el estrés en sí mismo no puede ser tratado puesto que se trata de una respuesta natural del organismo ante una determinada situación. Cuando el estrés acaba convirtiéndose realmente en un problema, principalmente cuando se convierte en una respuesta crónica, cotidiana, su tratamiento puede y se debe abordar de varias maneras. Por un lado, se puede incidir en mejorar la respuesta del organismo ante la situación de estrés, por otro, quizás más importante, se puede analizar la causa subyacente y tratar de revertirla.

Entre las posibilidades a nuestra disposición en cuanto a mejorar la repuesta de nuestro organismo se pueden señalar la alimentación, las plantas medicinales, la relajación o la meditación. Dado que abordar un tema tan complejo como el tratamiento del estrés excesivo podría concluir en la redacción de un best seller (con la situación de estrés que esto podría conllevar), nos centramos hoy en un grupo de plantas medicinales especialmente indicadas para esta situación.

Plantas adaptógenas, remedio natural contra el estres

El concepto de adaptógeno es relativamente moderno en la medicina occidental y en la fitoterapia, si bien está en la base de las terapias preventivas para alcanzar la salud y el bienestar en la medicina china y de otros países orientales.

El primero que habló de los adaptógenos y precursor del término fue el científico ruso Dr. Nicolai Lazarev en 1947, para quien los adaptógenos son plantas medicinales que nos permiten adaptarnos al medio, lo que quiere decir: combatir el estres, aumentar la resistencia inmunitaria, ayudan a mejorar nuestras capacidades físicas y mentales y nos ayudan a incrementar la energía.

La definición que prevalece hoy fue la acuñada poco después por Israel Breckhman, científico soviético: “las plantas adaptógenas sirven para aumentar la resistencia no específica frente a influencias externas de muy diverso origen, sobrepasando el concepto clásico de plantas tonificantes. Los adaptógenos mejoran el estado defensivo inmunitario y muy especialmente frente a infecciones por virus. Por su acción inmunomoduladora están indicados en el tratamiento y prevención de enfermedades crónicas y degenerativas y también en casos de cáncer.

Para hablar de adaptógenos en la actualidad es necesario cumplir los requisitos indicados por Lazarev. Si la planta no proporciona alguno de esas propiedades no se considera como tal. Se puede ampliar el significado del término adaptógeno, llegando a equivaler a lo que anteriormente se llamaba tónico.

El uso de plantas adaptógenas parece incrementar el umbral de daño causado por estrés excesivo al ayudar a la actividad de las glándulas suprarrenales y, posiblemente, a la función de la glándula pituitaria. Las principales acciones en el organismo de los adaptógenos son las siguientes:

  • Estimulo de la glándulas surprarrenales: Al regular la secreción de adrenalina y cortisol mejoran la respuesta ante el estrés.
  • Efecto tonificante sobre el sistema nervioso central: efecto modulado por diversos factores, como la mejoría de la fuerza física, el efecto antidepresivo moderado, la secreción de adrenalina y cortisol, y la regulación del sistema inmunitario.
  • Efecto inmunomodulador: aumenta la capacidad de defesa orgánica, tanto la inmunidad celular como humoral.
  • Aumento de la resistencia física, muy demostrado tanto en animales como en seres humanos, acompañado de un aumento de la resistencia psíquica.
  • Aumento de la resistencia propia frente a agentes químicos y físicos (como las radiaciones, por ejemplo, radiaciones ionizantes, rayos X o rayos gamma) sobre la medula osea, la responsable de producir las células inmunitarias. Es quizás a este nivel donde se produce el efecto inmunomodulador de estas plantas. Protege de las agresiones externas y favorece la reparación celular de los tejidos.
  • Mejoría en la tolerancia a la glucosa. No tienen efecto antidiabético sin embargo, los adaptógenos mejoran el gasto energético del organismo. Por ello, los diabéticos pueden aprovechar las plantas adaptógenas como terapias complementarias en su tratamiento contra la diabetes.
  • Protección inespecífica del hígado, el órgano central del metabolismo de nuestro organismo.
  • No deben tener efectos secundarios ni alteraciones fisiológicas

No existe un consenso en cuanto a la lista completa de las plantas adaptógenas aunque sí respecto a las siguientes:

  • Eleuterococo (Eleuterococcus senticosus)
  • Ginseng (Panax gingseng)

Estas dos son las plantas adaptógenas de referencia hoy en día para tratar el estrés, así como otros problemas de salud. Sin embargo, el consenso es también amplio respecto a:

  • Rodiola (Rhodiola rosea)
  • Withania (Withania somnífera)
  • Wuweizi (Schizandra chinensis)

Algunos autores, como el fitoterapueta español Joseph Luis Berdonces incluyen, además:

  • Aralia (Aralia manchurica y Aralia racemosa)
  • Equinácea (Equinácea purpurea y Equinácea angustifolia). Dudosa, puesto que es solo tonificante del sistema inmunitario pero sin efectos físicos ni mentales.
  • Lapacho (Taberbuia adenophila)
  • Muira puama (Ptychopetalum olacoides).
  • Pfaffia (Pfaffia paniculata)

David Hoffman, en su Atlas ilustrado de las Plantas medicinales incluye entre las adaptógenas:

  • Dioscorea Villosa
  • Borraja (Borago officinalis)
  • Regaliz (Glycyrrhiza glabra)
  • Manzanilla (Chamaemelum nobile)
  • Ortiga (Urtica dioica)

Independientemente de la amplitud de la lista de las plantas adaptógenas podemos considerar tanto el Eleuterococo como el Ginseng dos excelentes remedios naturales para combatir el estrés excesivo, siendo muy sencillo encontrarlas en tanto en farmacias como en herbolarios.

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