Remedios naturales para el olor de pies

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Quién no lo haya sufrido no sabe la suerte que tiene. Hay ocasiones, con fortuna serán pocas, en que nos quitamos los zapatos o las zapatillas y, de repente, un olor llegado del averno, un mal olor inconcebible, de una profundidad inaudita, penetrante, inunda la habitación en que estamos y amenaza con extenderse a todos los rincones del planeta a velocidad sónica mientras una profunda vergüenza y perplejidad nos invade.

Yo he sufrido esta situación en una ocasión que, décadas después, aún recuerdo con horror. Conozco más gente a la que le ha pasado, en situaciones incluso más embarazosas. ¿Qué desencadena este desastre? A saber… quizás el calzado, un calzado nuevo cargado con un mal de ojo, quizás la dieta de la semana. A veces, por fortuna, ocurre una sola vez. En cualquier caso, se trata de sobrevivir para, posteriormente, cuando la crisis haya pasado, incinerar los calcetines en un ritual de purificación, arrojar los zapatos a la basura o quemarlos junto a los calcetines, si ha sido muy grave, quizás convenga cortarnos los pies.

Sin embargo, en otras ocasiones, no se trata de un fenómeno tan deslumbrate y pestilente, a veces, muchas veces, el olor de pies es, simplemente, cotidiano y desagradable. Algunas personas, ni saben que lo padecen. En estos casos, hay que armarse de valor y comunicar a la persona afectada, aunque nos cueste rubor, su problema, puesto que acaba suponiendo una incomodidad manifiesta para todas las que comparten su vida íntima.

En el primer caso, la crisis pestilente, nada se puede hacer para prevenir salvo rezar. Llega, un día llega, o no llega. Si ocurre, tendrá lugar en unas circunstancias muy inoportunas, eso podemos darlo por seguro. Hay que salir del paso como se pueda.

Es al mal olor cotidiano al que intentamos poner remedio hoy.

Remedios naturales para el olor de pies

Algunos remedios naturales para el olor de pies presistente son los siguientes:

  • Ácido bórico en polvo: Se trata del método más sencillo y eficaz. Antes de ir a la cama, se lavan los pies, se masajean con abundante ácido bórico en polvo y se cubren con un calcetín durante toda la noche. Se puede practicar este remedio una vez al mes o más, si fuese necesario.
  • Aceite de romero: Se masajean los pies con aceite de romero antes de acostarse. Se puede realizar una vez a la semana.
  • Polvos en el calzado: Existen preparaciones directamente diseñadas para el olor de pies que podemos echar en el calzado. Se pueden preparar en casa con bicarbonato o bien con talco, ácido bórico y óxido de zinc.
  • Salvia: si el mal olor va acompañado de pies sudorosos se pueden lavar los pies, una vez a la semana, con una infusión concentrada de salvia. Para ello, llevamos medio litro de agua a ebullición, añadimos dos cucharaditas de salvia, dejamos reposar cinco minutos, colamos la infusión y, cuando la temperatura sea adecuada, nos lavamos los pies con ella.

Por otra parte, algunas recomendaciones generales, como utilizar un calzado ancho y de fácil transpiración, son muy útiles en este caso.

No se puede concluir un artículo como este sin perdir que compartais vuestra experiencia y algún remedio que podáis conocer. Seguro que alguien lo agradecerá.

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