Remedios naturales para proteger los ojos en verano

 proteger ojos en verano

Durante los meses de verano es especialmente importante tomar algunas precauciones con relación a nuestra salud debido a las altas temperaturas que hemos de soportar y, sobre todo, las horas e intensidad de la luz solar. La pasada semana veíamos algunos remedios naturales para proteger la piel durante el verano, hoy vamos a ver otros remedios a nuestra disposición para proteger nuestros ojos.

El verano es la época del año en la que más sufren los ojos y, por tanto, hay que tener especial cuidado, sobre todo aquellas personas que suelen tener infecciones, ojo seco o usan lentes de contacto.

Durante el verano la potencia de las radiaciones ultravioletas procedentes del sol aumentan. Dentro de estas radiaciones ultravioletas nos alcanzan los rayos ultravioleta A (UVA) y una pequeña proporción de los rayos ultravioleta B (UVB), pudiendo ser ambas peligrosas para la salud, de la piel y los ojos principalmente.

Según un estudio europeo del año 2014, los efectos crónicos de los rayos ultravioleta sobre la córnea y el cristalino son acumulativos, por lo que en los niños es muy importante la protección ya que la transmisión es más alta a una edad más joven.

Remedios naturales para proteger los ojos en verano

Vamos a ver algunos remedios naturales que tenemos a nuestra diposición para proteger nuestros ojos de las radiaciones solares veraniegas.

CONTROLAR LAS HORAS DE EXPOSICIÓN AL SOL

Este es quizás el más sencillo y el más importante de los remedios naturales que os indico hoy. Un abuso en la exposición solar puede llegar a producir efectos nocivos en la vista como queratitis (inflamación de la córnea), pterigium y pinguéculas, que son crecimientos anormales benignos de la conjuntiva, o, en los casos más graves, puede llegar a favorecer la aparición de cataratas o, incluso, acelerar la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE).

Por lo tanto, es fundamental limitar la exposición al sol durante sus horas de mayor potencia. En general, se suele considerar que hay que ser prudentes si nos exponemos al sol entre las 11 de la mañana y las 5 de la tarde, principalmente de los meses de junio, julio y la primera quincena de agosto. Además, hay que tener en cuenta que los efectos negativos aumentan cuando nos encontramos en la montaña o junto al mar, ya que superficies como el agua, la arena y o la nieve, aumentan las radiaciones al reflejarlas.

DIETA RICA EN ALIMENTOS DE ORIGEN VEGETAL

Al igual que el resto del año, el verano también es una estación en que seguir una buena dieta es fundamental. En el artículo sobre la dieta de la pirámide os presentaba unas recomendaciones generales sobre como estructurar una dieta saludable. Los principios son los mismos para todo el año, con la consideración de que en verano es especialmente importante que la presencia de alimentos de origen vegetal sea abundante.

Por ejemplo, los estudios epidemiológicos muestran que estos alimentos vegetales ricos en carotenoides retrasan la progresión de la degeneración macular relacionada con la edad. En concreto existen evidencias científicas de que los alimentos ricos en el antioxidante licopeno (tomates sobre todo, pero también, pimientos, papayas o sandías) previenen el citado síndrome de degeneración macular, principal causa de ceguera en la gente mayor de 65 años.

Por tanto, en verano debemos consumir una abundante cantidad de frutas, ensaladas, gazpacho, salmorejo y, en general, alimentos de origen vegetal.

PRECAUCIONES EN LAS PISCINAS

Las piscinas son una de las grandes atracciones veraniegas. Permiten combatir el calor y pasar un gran rato a la vez. Sin embargo, en lo que respecta a nuestra salud ocular pueden ser un peligro, aunque basta con que tengamos en cuenta algunas consideraciones para evitarlo. Para empezar, es importante que utilicemos las gafas de natación, que nos protegen de posibles conjuntivitis irritativas, víricas o bacterianas que pueden ser causadas por las sustancias químicas utilizadas para mantener limpia el agua de las piscinas. También suele ser recomendable no compartir toallas o no utilizar toallas húmedas que hayan pasado un buen rato sobre la hierba.

CUIDADO CON LOS AIRES ACONDICIONADOS

Cada vez está más extendido el uso de los aires acondicionados para combatir el calor estival, sin embargo, el el aire frío emitido por estos aparatos es muy seco, lo que puede ocasionar que, pasado un tiempo, notemos sequedad en los ojos. Si esto ocurre, estamos a uno de los problemas más comunes de los ojos, el síndrome del ojo seco.

El síndrome del ojo seco es uno de los trastornos oculares más frecuentes cuyos síntomas se ven acentuados por el aire acondicionado, los ventiladores, las calefacciones, el humo, la contaminación ambiental… Todos estos agentes externos resecan la superficie ocular aumentando el número de personas que sufren molestias como sensación de cuerpo extraño, ardor o cansancio. Estos síntomas suelen producirse especialmente en las personas que llevan lentillas.

Por eso, es recomendable limitar el uso de los aires acondicionados o, al menos, intentar mitigar sus efectos secundarios con humidificadores o aplicándonos lubricantes oftalmológicos. También es conveniente mantenernos lejos del chorro de aire o, por ejemplo, en el coche, dirigirlo hacia el cuerpo en lugar de hacia la cara. Un buen remedio es, así mismo, recordar parpadear de vez en cuando para restablecer nuestra película lagrimal.

USAR GAFAS DE SOL DE BUENA CALIDAD

Las gafas de sol no son un complemento en el que convenga ahorrar demasiado dinero, puesto que unas gafas de so de mala calidad pueden acabar ocasionando la aparición de un problema grave en los ojos. Llevar unas malas gafas de sol puede ser peor que no usar ningunas, puesto que puede ocurrir que bloqueen la luz visible pero no hagan lo mismo con las radiaciones ultravioletas. De ese modo, la pupila se encuentra bien abierta y nuestros ojos están mucho más expuestos a las radiaciones perjudiciales.

Las gafas de sol deben llevar al menos dos filtros, que son independientes entre sí. Uno de ellos, no visible, bloquea los rayos ultravioletas, el otro bloquea la luz visible, siendo este filtro el responsable del color oscuro de las gafas de sol. Como el primer filtro, y el más importante, no se puede apreciar a simple vista es importante usar gafas que provengan de un establecimiento de confianza.

A este respecto, se recomienda el uso de gafas de sol que cumplan con la Normativa Europea de Seguridad Visual, así como usar protector solar del factor 15 como mínimo alrededor de los ojos e incluso gafas de buceo que protejan de los rayos UVA.

En resumen, el verano es una estación en que conviene extremar algunas precauciones ante los intensos efectos de las radiaciones solares en nuestro organismo. En lo que se refiere a los ojos, debemos ser incluso más cuidadosos si tenemos algún problema de visión que nos obligue a usar lentillas o gafas.

Las personas que tengan que utilizar lentillas deberán cuidar aún más las medidas higiénicas de las que hemos venido hablando para evitar posibles infecciones y evitar bañarse en el mar o en la piscina con ellas puestas. Existen gafas graduadas para nadar que pueden ser útiles en estos casos.

Algo similar pasa con las personas que llevan gafas graduadas ya que al verse forzadas a cambiarlas por unas de sol terminan optando por no usar protectores solares, con el consiguiente riesgo.

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