Remedios naturales para reducir los efectos secundarios de los antibióticos

antibioticos

Los antibióticos combaten todo tipo de bacterias por lo que, paralelamente a su acción beneficiosa también provocan ciertos efectos indeseados, sobre todo alterando el equilibrio natural de la flora intestinal. Vamos a ver hoy algunos remedios naturales para reducir los efectos secundarios de los antibióticos.

Yendo por partes:

Un antibiótico, es una sustancia química producida por un ser vivo o derivado sintético, que mata o impide el crecimiento de ciertas clases de microorganismos sensibles. Generalmente son fármacos usados en el tratamiento de infecciones por bacterias, de ahí que se les conozca como antibacterianos.

Se denomina flora o microbiota intestinal al conjunto de bacterias que viven en el intestino, en una relación de simbiosis tanto de tipo comensal como de mutualismo. Este conjunto forma parte de la microbiota normal. La gran mayoría de estas bacterias no son dañinas para la salud y muchas son beneficiosas, por lo que esta microbiota intestinal es importante para el estado de salud del organismo. La importancia del estado de la flora intestinal en nuestra salud cada vez parece más relevante.

Remedios naturales para reducir los efectos secundarios de los antibióticos

Estos remedios naturales que vamos a ver tienen dos objetivos principales, la recuperación del equilibrio de la flora intestinal y mantener la salud del hígado, un órgano que puede sobrecargarse con la toma prolongada de antibióticos. Vamos con ellos:

  • Alcachofas. La alcachofa cumple las dos funciones señaladas. Por un lado, entre sus múltiples propiedades beneficiosas destaca su efecto beneficioso sobre el hígado. Además, son muy ricas en un tipo de fibra no digerible que contribuye a mejorar la salud de la fibra intestinal.
  • Salsa tzatziki, de yogur y ajo. La salsa tzatziki es una receta griega que se prepara mezclando yogur, pepino, menta, ajo picado y zumo de limón. Tanto yogur como ajo son aliados de nuestra flora intestinal y los alimentos vegetales aportan vitaminas también muy necesarias durante los tratamientos con antibióticos. Rica y saludable.
  • Kefir. El kefir es una leche fermentada que, al igual que el yogur, regenera la flora intestinal al tiempo que evita la proliferación de hongos. Especialmente interesante si es habitual la presencia de hongos vaginales o de otro tipo durante los tratamientos con antibióticos. Se puede acompañar el kefir con algunas frutas como fresas o arándanos, que también son muy interesantes para la salud.
  • Sopa de miso. Tomada con regularidad la sopa de miso, procedente de la soja fermentada, también favorece el equilibrio de ecosistema intestinal que nos puede ayudar a prevenir diarreas o gases, habituales en estos casos.

Otro aspecto negativo de la toma de antibióticos es que se puede dificultar la absorción de algunas vitaminas y los niveles de otras, por lo que es muy conveniente no descuidar nuestro aporte durante el tratamiento. Por ello, es importante tomar estos alimentos:

  • Alimentos de origen vegetal. Las verduras de hoja verde son importantes para restaurar los niveles de vitamina K. Frutas, verduras, frutos secos, semillas, cereales integrales y legumbres contienen vitaminas variadas y otras sustancias beneficiosas para la salud.
  • Levadura de cerveza. Es el alimento más rico en vitaminas del grupo B y siempre muy interesante para incluir en la dieta.
  • Pescado azul. Ricos en grasas omega3 y vitaminas liposolubles. Fundamentales para la alimentación, bien sea mientras seguimos un tratamiento con antibióticos o cuando no. Lista de pescados azules.

No se puede concluir sin un par de consideraciones finales de importancia.

No tomar alcóhol. El alcóhol, siempre perjudicial, muchas veces divertido, tiene efectos muy negativos si estamos tomando antibióticos: reduce la eficacia del tratamiento, debilita las defensas y , además, es perjudicial para el hígado que, como habíamos visto, es uno de los órganos que más sufre los excesos farmacológicos. Una combinación muy dañina, por tanto.

Conviene separar la ingesta del lácteos de las tomas de antibióticos. El calcio reduce hasta en un 70% la absorción de las tetraciclinas y la penicilina, dos tipos de antibióticos. Por ello, en caso de que vayamos a tomar lácteos es conveniente hacerlo una hora antes o dos horas después de haber tomado la medicación. Tampoco se aconseja tomarlos junto a suplementos de hierro o laxantes como magensio.

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