Remedios naturales para prevenir el Azheimer

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El Alzheimer es una enfermedad crónica y como suele ocurrir con ellas, su desarrollo está muy influenciado por el estilo de vida. En este estilo de vida podemos incluir la alimentación, la actividad física, el consumo de tabaco y, relacionados con ellos, los factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión arterial, la obesidad, la diabetes o la ateroesclerosis.

Hace unas semanas veíamos algunos alimentos que se podían considerar remedios naturales para prevenir la perdida de memoria. Esos alimentos son muy importantes para prevenir el Alzheimer por lo que os recomiendo echar un vistazo a ese artículo. En todo caso, los enumeraremos también a continuación sin olvidar que que lo esencial, cuando hablamos de alimentos, es seguir una dieta saludable y no centrarse en comer dos o tres alimentos concretos por mucho que, evidentemente, tengan un efecto beneficioso.

La enfermedad de Alzheimer, también denominada demencia senil de tipo Alzheimer o simplemente alzhéimer, es una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su forma típica por una pérdida de la memoria inmediata y de otras capacidades mentales (tales como las capacidades cognitivas superiores), a medida que mueren las células nerviosas (neuronas) y se atrofian diferentes zonas del cerebro (Alzheimer: wikipedia).

Remedios naturales para prevenir el Azheimer

El riesgo de padecer Alzheimer antes de los 85 años se sitúa entre el 10% y el 15% en los paises occidentales. Al contrario de lo que se suele creer los factores hereditarios sólo explican un 25% de los casos, mientras que la gran mayoria parecen ser causados por una interrelación compleja entre el bagaje genético y el tipo de vida que hemos mantenido a lo largo de nuestra existencia.

La enfermedad de Alzheimer no aparece de un día para otro y diversos factores, probablemente relacionados con el estilo de vida, presentan un influencia clave en el desarrollo de esta enfermedad. Estudios en diferentes poblaciones, algunas de ellas con el mismo bagaje genético pero que habitan diferentes sociedades con culturas muy dispares, muestran de forma significativa la relación entre el estilo de vida y el riesgo de padecer Alzheimer. Y dentro de este estilo de vida parecen haberse identificado algunos patrones muy relevantes: mala alimentación, tabaquismo, inactividad física e intelectual; vamos a entrar en ellos con un poco de detalle.

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Alimentación

Es muy interesante constatar que tipo de alimentación que ayuda a prevenir el Alzheimer es el mismo tipo de alimentación recomendable para prevenir las enfermedades cardiovasculares, el cáncer o la diabetes. Tampoco tiene nada de raro, una alimentación saludable contribuye a mantener un estado de salud y, por tanto, ayuda a prevenir las diferentes enfermedades crónicas.

Existen un par de desordenes relacionados directamente con la alimentación cuya relación con el Alzheimer se ha ido estableciendo durante estos años: la obesidad y la resistencia a la insulina.

Obesidad: las personas obesas corren más o menos el doble de riesgo de padecer Alzheimer que las personas delgadas. Y si a la obesidad se suman otros parámetros asociados a la mala alimentación y que, normalmente, acompañana a la obesidad, como la hipertensión y la hipercolesterolemia, el riesgo de padecer Alzheimer aumenta mucho, pudiendo llegar a ser seis veces mayor que el de una persona que no presente ninguno de los tres síntomas.

Resistencia a la insulina: Más de un 80% de los enfermos de Alzheimer presenta síntomas de resistencia a la insulina o tiene diabetes tipo 2, por lo que parece haber un vínculo estrecho entre ambas enfermedades. El envejecimiento prematuro del cerebro parece ser una consecuencia directa del desorden asociado a un desequilibrio del metabolismo de la glucosa, aumentando los riesgos de declive cognitivo y de padecer Alzheimer.

Respecto a los alimentos beneficiosos para contrbuir a prevenir el Alzheimer os recomiendo consultar el artículo sobre los alimentos buenos para la memoria. Como allí se indicaba, no se trata de mantener patrones de alimentación perjudiciales e intentar revertir sus efectos comiendo un puñado de arándanos un par de veces a la semana. Lo importante es que el conjunto de nuestra dieta habitual sea el adecuado.

No se pueden resumir los pilares de una dieta saludable en un par de párrafos, sin embargo, como acercamiento, es conveniente echar un vistazo a la última pirámide a la alimentación saludable SNEC 2015, que es, por primera vez, una guía rigurosa que puede servir como referencia de cuáles deben ser los alimentos esenciales en la dieta diaria: cereales integrales, agua, verduras, hortalizas, fruta, frutos secos, aceite de oliva virgen extra, legumbres, pescado, huevos, quesos y ocasionalmente algo de carne.

Por supuesto no se trata de consumir todos todos los días, salvo los primeros grupos que sí han de ser de consumo diario. Por otra parte, conviene preparar los alimentos al vapor o en guisos, reduciendo los sofritos, fritos, planchas, barbacoas y otros procesos que utilicen temperaturas muy elevadas. La utilización de especias también es muy interesante.

Más allá de estas breves indicaciones generales, se comentaba en el artículo el efecto concreto de los siguientes alimentos en la prevención de la perdida de memoria y de sufrir Alzheimer:

Frutas y verduras (arándanos y las granadas), vino tinto, aceite de oliva virgen extra, té verde, especias (cúrcuma, romero y salvia), pescado azul y otros alimentos ricos en ácidos grasos.

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Actividad física e intelectual

Tanto la práctica de actividad física como mental parecen estar fuertemente relacionadas con el riesgo de padecer Alzheimer.

Parece comprobado que los niños que fueron estimuladas intelectualmente a lo largo de la infancia, así como los adultos con un nivel elevado de actividad mental, tanto en el trabajo como el tiempo libre, tienen por lo general menos probabilidades de contraer Alzheimer. Es probable que la actividad cerebral refuerce las conexiones neuronales, contribuyendo a retrasar su deterioro con la edad.

La actividad física, como parece ocurrir con todas las enfermedades crónicas, es otro factor clave. Se estima que se podría reducir hasta un 30% el riesgo de padecer Alzheimer tan solo con realizar el esfuerzo físico adecuado de forma regular. Lo positivo de esto es que no importa la edad, nunca es tarde para abandonar el sedentarismo. Como animales que somos, la actividad parece ser consustancial a nuestro ser y, por tanto, a nuestra salud.

Tabaquismo

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los individuos fumadores tienen hasta un 45% más de riesgo de desarrollar demencia que los no fumadores, y que hasta el 14% de todos los casos de Alzheimer a nivel mundial podrían atribuirse al tabaco (ver noticia)

Fuente:

Tu seguro de salud. Autores: Dr Richard Beliveau y Dr Denis Gingars

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